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Cocos en la playa

Posted in Mitos urbanos on 21 septiembre 2009 by danlande

Muy pocas cosas en la historia de la humanidad han estado tan sobrevaluadas como los cocos en la playa.  Ya sean los verdes o los marrones peludos, creo que ambos fueron víctimas beneficiosas de los mitos que se han creado alrededor de ellos.

Como decía, si buscamos entre los artilugios históricos, quizás es el reloj de arena un objeto tan sobredimensionado como los cocos. Es que esta valorada reliquia del pasado, que tantas veces aparece dibujada con otros grandes objetos, en gráficos que muestran la evolución de la humanidad, en realidad es totalmente inoperante. Una cosa es mostrar la evolución del hombre retratando una rueda y otra cosa un reloj de arena. ¿Por qué queda tan bien en una casa tener de adorno un reloj de arena en alguna biblioteca o mesita trabajada en roble? Es de estúpidos admirar el funcionamiento de un reloj al que hay que actualizarlo (girándolo de arriba hacia abajo) cada 60 segundos porque sino deja de funcionar. De hecho creo que el reloj de arena es un símbolo único de la ineficiencia humana. Imagínense todo un día dando vueltas el reloj para no perder de vista en que hora y minuto nos encontramos.

Sin embargo me fui de tema al querer comparar los cocos en la playa con otros objetos inventados por el hombre. Me dirán que el coco no es un invento del hombre, pero la idea de estar en una playa paradisiaca, con arena blanca y mar transparente, una palmera que se asoma por un costado de la imagen, una hamaca paraguaya o reposera y alguien tomando de un coco con sorbete, esa si es una imagen creada por el hombre.

Una imagen que denota un deseo extremo de vacaciones, una imagen que muestra la necesidad del paraíso. Cuantas veces escuchamos decir a un amigo o compañero del laburo “no aguanto más, quiero estar en una playa tomando sol, en una reposera, con palmeras y con un coco en la mano”

Energumeno tomando un coco en la playa

Energumeno tomando un coco en la playa

Sin embargo, todo aquel que haya probado un coco en la playa, coincidirá en que no se compara en absoluto con una cerveza o incluso con un licuado de banana con leche. Todo aquel que haya tomado un coco en la playa, estará de acuerdo en que uno paga demasiado por una bebida que sabe igual al agua que tomamos de la canilla, y que encima se acaba en dos sorbos. Porque un coco, va genial para la foto, con sus colores y su forma, pero en su interior tiene menos liquido que el cartoncito chico de cepita.

Entonces uno compra un coco muy contento, pensando “que buen día va a ser este, estoy de vacaciones tomando un coco”. Pero llega a la carpa o sombrilla o donde sea y el grupo con el que viajó, entusiasmado le pide de probar. Y cuando la ronda termina y el coco vuelve a manos propias, tan solo bebiendo dos tragos ya lo termina. Uno trata de engañarse a sí mismo, y se saca fotos con el coco pensando en que esa será “LA” foto del verano. Pero no es mucho más que eso… una foto. Aceptemoslo amigos, el coco en la playa está absolutamente sobredimensionado.

 Un estudio realizado por la misma persona que descubrió lo absurdo que sonaría traducir los nombres de Tom Cruise y Elizabeth Taylor al español, en Tomas Crucero e Isabel Sastre,  nos proporciona un ranking de bebidas de playa en donde sitúa casi al último lugar al agua de coco.

 

 

Ranking de bebidas para tomar en la playa (sabores testados por la Universidad de Michigan y el Centro de Investigación de Bebidas de Playa de Mar de ajó:

1-      Licuado de banana con leche

2-      Licuado de durazno-frutilla-naranja

3-      Otros licuados

4-      Jugos Cipoletti bien helados

5-      Coca helada

6-      Fernet con Coca

7-      Cuba libre

8-      Cepita manzana roja

9-      Coca natural

10-   Coca light caliente

11-   Coca light en lata con el borde lleno de arena

12-   Sprite light caliente

13-   Mirinda

14-   Fanta uva

15-   Interlagos pomelo rosado,

16-   Cunnington lima limón, 

17-   Ser en polvo sabor limonada

18-   Ser en polvo kiwi-manzana

19-   Mielcitas

20-   Gelatina de frambueza antes de que se solidifique

21-   Agua de la ducha

22-   Agua de coco

23-    Agua de la ducha mezclada con shampoo.

El té de los 5 minutos

Posted in Mitos urbanos on 13 agosto 2009 by danlande

El té de los cinco minutos

Uno de los mitos urbanos mas importantes de la historia. Una de las mentiras más perversas que nos hicieron creer. Una de las estupideces más grandes en una de las infusiones más comunes de la actualidad:

El té.

Por alguna razón, alguien dijo en algún momento que al saquito hay que dejarlo reposar 5 minutos en la taza. ¿Por qué? ¿De dónde salió eso? ¿Hay estudios realizados?  No se sabe donde surgió esa recomendación, pero es probable que el artífice de la misma haya sido la persona que dijo que si se pasa el casette de Xuxa al revés se escuchan letras satánicas, o quien un día de aburrimiento comenzó el rumor de que Macaulay Culkin se había muerto.

¿Por qué le hicimos caso? ¿Por qué todas las empresas de té escriben eso en sus cajitas? ¿No ven que nadie espera 5 minutos con el saquito de té en la taza? Vamos, seamos sinceros y con una mano en el corazón… díganme que alguna vez esperaron los 5 minutos!! Es más, creo que nadie supera el minuto… Y no solo eso, sino que algunos para apurar más el “proceso” no solo agitamos el saquito sino que además lo golpeamos contra los costados de la taza pretendiendo que el efecto de una gran colisión entre saquito y taza, tiña más rápido el agua vertida.

Ni hablar de una segunda técnica observada en bastante gente es la de ir moviendo el saquito mientras se sirve el agua. Como si arrancar desde antes la oscilación aumentase la eficiencia del proceso…

Por otro lado, como puede pretenderse que se crean semejantes patrañas si ni siquiera hay un método para comprobarlo… Es decir,  ¿Cómo medimos cuanto más se oscureció el té desde el minuto 3 al minuto 4 por ejemplo? ¿Cuánto más puede cambia el sabor en ese lapso?

Muchas preguntas, pocas respuestas. Sé que estas declaraciones me ponen en peligro. Sé que ya no voy a poder llevar a mis chicos a la plaza sin sospechar de la viejita que le da de comer a las palomas, sin cruzar miradas de desconfianza con el calesitero. Sé que en este momento, en alguna sala subterránea, hiper secreta y sede de conspiraciones maléficas, está el señor Inti zen, el presidente de Taragui, los dueños de Patagonia y Green hills, y el poderoso burrito de cachamai, decidiendo que van a hacer conmigo. Quizás sea el último artículo que escriba o quizás mañana no llegue a la víspera. Pero pase lo que pase, no se dejen engañar. Con un minuto de saquito adentro de la taza, alcanza!!